jueves, 22 de octubre de 2015

Recuperar las lunas


                                       
                                           "The moon"©Laura Makabresku

El cuerpo y la mente que soy recuerda sus orígenes como criatura libre y salvaje en la naturaleza. Entre el ruido y las exigencias del asfalto se agota, y surgen la inquietud y la pena que solo desaparecen en ese mundo vibrante que aún llevo dentro, lejos del latir urbano, en esa nostalgia de la nómada ancestral que añora horizontes amplios. Todavía es posible recuperar mi fuerza interior al descubrir el aleteo azul de un pájaro entre la hojarasca dorada, y llenarme de plumas el alma.
Al acariciar el tronco rugoso del árbol dejando que se pegue en mis dedos la tela de araña que viste sus ramas.
Al reverberar del eco en las montañas y la lluvia mojando mi cara.
Al caminar de mis pies desnudos acompañando el antiguo susurro del mar.
Al caer de la niebla en mi pelo.
Al penetrar los murmullos de la vida oculta en mis huesos.
Al tratar de sentir la emoción primera, la que nos dejó esa huella genética, de quien miró a las estrellas por primera vez y entendió la grandeza del universo.
Al recuperar las lunas y el significado profundo de sus cambios; recordar que está creciendo y por eso trabajar por los comienzos, por que se lean mis palabras, por la plenitud del amor. O menguando, cuando mis esfuerzos irán destinados a liberar el agua estancada que pronto se pudrirá, a romper las hojas donde habitan palabras que no están destinadas a volar, a retirarme y descansar.

Esta noche quiero asomarme a ese mundo oculto; alejarme por unos instantes de las luces de la ciudad y la seguridad que proporcionan a la urbanita apresurada en la que me convierto. Recuperar las lunas que mi memoria atávica ya conoce y que mi cuerpo sabio reproduce cada día en sus propios ciclos, entregándome a la oscuridad fecunda, perdiéndome entre sus sombras.




Texto: Zoraida A.M.

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