miércoles, 23 de septiembre de 2015

Danzando el otoño


               
                               
                                                 
Una vez más, la rueda de la vida gira fluyendo entre las estaciones, vibrando al ritmo de la naturaleza. Una vez más, el otoño. La estación de los colores hermosos y la desnudez lenta de los árboles. El momento de abandonar la piel caduca. El umbral de la oscuridad regeneradora. Pero aún no es el tiempo de la cueva, es el tiempo de la danza. Entro en el bosque y danzo. Entro en mi bosque y danzo la música que me lleva a lo más profundo de mi alma; danzo entre la quietud sonora de las hojas al caer; danzo, y con cada paso, con cada espiral formada por mi cuerpo, despido lo que me daña lanzándolo al viento frío del atardecer.
Desnuda ya de lo viejo, vuelvo y acepto el regalo último de la naturaleza antes de su retiro invernal; el de los frutos de la cosecha, el de la luz tenue que enciende el bosque, el del sabor de las granadas, de las manzanas dulces, de las castañas. Preparo mi casa, caliento todos sus rincones y los perfumo de especias, recojo las semillas dormidas que germinarán meses después, tras la oscuridad y el reposo, dejando florecer al ser verdadero. Pero aún no, aún no es tiempo... ahora, el otoño.



Zoraida*




1 comentario:

  1. Preparar el tiempo... Preparar nuestra casa que somos nosotros. Danzar para sanar... Empaparnos de la desnudez de los árboles, cambiando nuestra piel y alimentar nuestro cuerpo con este otoño que ya nos abraza.

    Haces que lo vea distinto, mi querida Zoraida... Que deje que se acerque y me abrace.

    Tu danza otoñal me ha cautivado, preciosa.

    Mil besitos y feliz entrada de otoño ❤🍂🍁

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