martes, 2 de febrero de 2016

De luces y magia



Hoy se celebra en muchos lugares la fiesta de la luz. Las hogueras y las velas en las ventanas recuerdan que la tierra va despertando poco a poco y en el aire se siente la promesa de la primavera. Es tiempo de que las ideas que incubaba nuestra mente se conviertan en nuevos proyectos que muy pronto pondremos en práctica en toda su plenitud. Es tiempo de celebrar el inicio del despertar, de lo que está naciendo, de la infancia de las estaciones.
Y es en estos momentos que recuerdo los días de mi propia niñez y pienso en la mujer en la que me he convertido gracias a ella. Cierro los ojos y siento en mí el alma de la mujer libre, de la bruja antigua que camina entre luces y sombras, y está llena de magia, la viajera que vive entre mundos, más allá del tiempo y el espacio... lo siento así desde que siendo pequeña me subía a las ramas más altas de los árboles y permanecía allí largo rato abrazada a la corteza rugosa y acogedora, escuchando la algarabía de los pájaros en libertad; cuando de noche, asomada a la ventana, hablaba con la luna y contemplaba el movimiento eterno de las estrellas; cuando en el mar, en los bosques, en la Alhambra, en todos esos lugares que consideraba mi casa, inventaba vidas que yo ya sabía que eran mías; cuando intuía la presencia de lo sagrado muy cerca de mí protegiéndome en el camino; cuando me rodeaba de libros que me enseñaban ese mundo infinito de saberes que desconocía; cuando deseaba viajar bien lejos para descubrir lo que había tras las luces lejanas del horizonte; cuando contaba historias que inflamaban la imaginación de quien me escuchaba; cuando la adolescente que fui experimentaba con inciensos y perfumes que elaboraba con plantas y frutas y especias; cuando elegía cuidadosamente la ropa y las "joyas" porque cada una de ellas tenían un significado especial; cuando supe que mi vida sería una búsqueda constante del conocimiento y del encuentro con todo aquello que ya llevaba dentro desde el principio, sin saberlo. 

Y es, al cerrar los ojos y respirar profundamente, cuando siento en mí el alma de la mujer libre que enciende su propia luz y está llena de magia.







Texto: Zoraida A.M.

Fotografía extraída de internet de quien desconozco la autoría. Si es tuya, dímelo y añadiré tu nombre o la retiraré de inmediato.

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