martes, 13 de diciembre de 2016

La bruja sueña


A veces la bruja se siente perdida, está agotada o enferma y el pasar de los días se vuelve un páramo inhóspito que atravesar. Entonces, como en los antiguos rituales de los iatromantis, como las damas durmientes de los ancestrales templos malteses, acude a su cueva, lugar de poder que le ofrece el templo sagrado que es para ella la naturaleza entera, y se retira del mundo.
Entra respetuosa en las entrañas de la tierra. La recorre despacio sintiendo la humedad de las paredes y los olores minerales que a través de ellas le llegan. Aún puede vislumbrar la mano diminuta y rojiza pintada en el techo del fondo, signo inequívoco del paso de los antiguos pobladores que aquí encontraron su refugio mucho antes que ella. Se tumba en el suelo de piedra y se acurruca como si del útero de la madre tierra se tratara.
Cierra los ojos, respira, se deja acunar por el tiempo y el repiquetear de agua que suena, hasta que el sueño llega...

" Camino por una senda que es mitad mar y mitad desierto... La mitad del mar es noche, veo olas de plata fundida, una luna enorme y amarilla luce con tanta intensidad que opaca el brillo de las estrellas... La mitad del desierto es día, un sol gigantesco lanza llamaradas que deshacen la arena en fragmentos minúsculos de oro... Camino entre la plata y el oro hacia un castillo que veo en la lejanía... A veces creo que se trata de un espejismo, pero otras lo percibo sólido y acogedor... Al acercarme, sus puertas se abren sin que tenga que anunciarme antes... Compruebo entonces con sorpresa que el castillo está hueco y vacío en su interior, tan sólo es una apariencia para el que lo observa desde fuera... No estoy sola... Intuyo a un fantasma sin rostro espiándome por entre los muros abandonados...  Se ríe, se ríe muy fuerte y abre una boca negra como el más negro de los abismos... y sopla... Sopla un viento fuerte, cada vez más fuerte hasta que el cielo ensombrece y estalla el vendaval... Enormes gotas de agua caen con dureza y se ensañan con mi cuerpo, lo resquebrajan... Estoy hecha de arcilla, me deshago en trozos que se disuelven en el agua... La desesperación me atrapa... Desapareceré si esta lluvia no cesa, me convertiré en barro hasta que el pasar de las horas y el sol me sequen y no pueda distinguirme de cualquiera de estos granos de arena.... Me miro las manos... A pesar de la lluvia aún existo... Tengo más pieles y más cuerpos y más vidas de lo que imaginaba, y aún existo... Aunque no lo sepa el fantasma me ha hecho un favor con su maldad... El agua me ha despojado de una corteza rígida y falsa dejando al aire la piel auténtica y ligera... El castillo se ha deshecho como azúcar en una taza de café, el fantasma ya no exite y yo me encuentro muy lejos de allí... Frente a un horizonte luminoso y azul..."

Durante varios días la bruja viajará entre los mundos desvelando secretos, visiones que la inquietan, emociones que no espera. Esos días la bruja se enfrentará a sus mayores miedos y morirá de quien es para renacer en quien es ahora, de nuevo curada y libre. En luz.


Zoraida*







En las tradiciones espirituales y místicas de casi todas las culturas, ha existido una forma de conexión con los dioses y el más allá a través de los sueños y su interpretación. En la Grecia del s.VI a.c., esta tradición, llevada a cabo por los místicos de la antigua Anatolia, la realizaban los iatromantis a través del ritual de la incubación. El místico o su iniciado se retiraban a un lugar de poder (cuevas o templos), en el que tras un ritual de meditación e introspección que podía durar varios días, alcanzaban un estado entre el sueño y la vigilia durante el cual se enfrentaban a sus mayores miedos. Finalmente, experimentaban una especie de muerte iniciática a partir de la que obtenían una visión o sueño donde lograban alcanzar a sus dioses, sanaban sus cuerpos e incluso llegaban a convertirse en oráculos.
                                                                                                                                                                                               

10 comentarios:

  1. Una historia muy bella y real... Ese reencuentro con una misma... Esa necesidad de hallar o hallarse.

    Es muy interesante tu entrada, mi querida Zoraida.

    Mil besitos, preciosa.

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    1. Volver hacia dentro para encontrar y encontrarse, recuperar los propios ciclos y escuchar el universo desde el propio interior.
      Gracias siempre por tu calidez, mi querida Auroratris. Un beso con todo mi cariño. :)

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  2. Una entrada que para ser una bruja ella se quiere encontrar a si misma. Un abrazo Zoraida.

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    1. Así es, querida Maria del Carmen, buscarse a una misma para encontrar todo lo demás. Muy feliz de tenerte aquí. Un abrazo inmenso de luz. :)

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  3. Una historia hermosa. Es una bruja adorable en la búsqueda de su propia esencia

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    1. Encontrar la esencia verdadera desde el interior de uno mismo, un viaje que dura la vida entera y más allá aún.
      Agradecida siempre por tu presencia y tus palabras Demian, alma sensible. Mi abrazo de luz. :)

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  4. Me gusta.

    De alguna manera tenemos ese ser que se retira por un tiempo del diario quehacer para obtener aquella necesaria e importante respuesta.

    Un gusto leerte. Zoraida.

    ***

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    1. La respuesta siempre está en el corazón, sólo que a veces es necesario parar, descansar de la vorágine diaria y escuchar lo que nos tiene que contar. Me alegra muchísimo que te guste.

      Mi abrazo de luz, Forastero. :)

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  5. Todos, necesitamos momentos de parar para hallarnos y seguir.
    Precioso

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    1. Siempre, cada día, un ratito... Parar y escucharnos. Gracias linda por estar y por tus palabras bonitas. :)

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